Azorín: Aquellas lecturas en la hamaca | Cultura
[ad_1] El Azorín que me gustaba cuando lo leía a los 17 años no era aquel joven anarquista que recién llegado a Madrid desde Monòver se paseaba con un paraguas rojo, ni mucho menos el que después de la Guerra Civil sacó al señorito de provincias que llevaba dentro para rendir pleitesía azorada a Franco











