[ad_1]

Casi 800 personas murieron en el trabajo el año pasado, según los datos que ha distribuido este jueves el Ministerio de Trabajo. Fueron 796 muertes, un 10,4% más que el año anterior. Es un ascenso “preocupante”, en palabras del especialista en salud laboral de CC OO, Mariano Sanz, a tal ritmo que descarta la tesis que suelen defender algunas voces laborales, que relacionan esta tendencia con el incremento de la ocupación. El número de trabajadores creció en el mismo periodo un 2,4%, ocho puntos menos.

646 muertes se produjeron durante la jornada, 65 más que un año antes, lo que implica un avance del 11,2%. También crecen, aunque en menor medida, las muertes in itinere, las que se producen en el trayecto de camino o de retorno al trabajo: fueron 150, un 7,1% más. Es el segundo peor dato de la serie histórica, solo superado por el de 2022, el máximo registrado con 826 muertes.

Por razón del fallecimiento, llama especialmente la atención el crecimiento de las muertes por choque o golpe contra un objeto en movimiento. En 2024 hubo 46 muertes por esta circunstancia, frente a las 22 de un año antes. Son más del doble. Fallecen aún más personas por infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales (266, 21 más que en 2023), por accidente de tráfico durante el trabajo (96, cinco más) y por quedar atrapados, ser aplastados o sufrir una amputación (99, 12 más).

Por sectores, el que más accidentes concentra es el de servicios (326, 44 más que en 2023), seguido de la construcción (135, cuatro más), la industria (116, 20 más) y el campo (69, tres menos). Pero cabe destacar que la cifra de ocupados varía muchísimo por actividades. Servicios es el que más concentra, por ello es más relevante la incidencia (cociente entre el total de accidentes y el de ocupados). Con ese parámetro, donde más crece el impacto es en la industria (de 4,07 por cada 100.000 empleados a 4,84), seguida de los servicios (de 1,83 a 2,06). También aumenta ligeramente en la rama de la construcción (de 9,49 a 9,61) y, aunque decrece en el campo (de 10,33 a 9,73), es la actividad que registra el peor dato.

Una vez más, los hombres registran muchos más fallecimientos que las mujeres. 728 (el 91% del total) perdieron la vida en el puesto de trabajo el año pasado, 70 más que un año antes. Entre las mujeres fueron 68, cinco más. Ellos son mayoría en los sectores que más siniestralidad registran, como el campo y la obra.

A la vez que empeoran tanto los datos de siniestralidad, apenas crecen los accidentes con baja: en 2023 fueron 624.911 y en 2024, 628.300, solo un 0,5% más. “Es una anomalía”, subraya Sanz, que apunta a varias razones para explicar el incremento de los decesos: “Son tres. Uno, que no tenemos suficientes recursos en Inspección de Trabajo para vigilar, y eso es una decisión política. Segundo, que no se avanza en la formación adecuada, que muchos gerentes nos saben nada de prevención. Y tercero, que hemos dado pasos atrás en la calidad de la prevención. La desregulación que implementó el Partido Popular ha creado un mercado de la prevención, en el que prima más el coste económico que la calidad”. Otros especialistas vienen aludiendo al envejecimiento de la población trabajadora como otra causa clave de este problema.

[Noticia en elaboración. Habrá ampliación]

[ad_2]

Source link