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El primer ejecutivo del grupo Ryanair, Michael O’Leary, ha ido a más en su carga contra el ministro español de Consumo, Pablo Bustinduy, al que ha calificado esta tarde de “payaso” en una rueda de prensa celebrada en Madrid. La empresa se queja de las multas por 179 millones impuestas a cinco aerolíneas por sus políticas comerciales. Desde el Gobierno se ha penalizado especialmente el cobro por subir el equipaje de mano a la cabina de viajeros.
O’Leary, que también se ha referido al miembro del Gobierno como “político loco”, ha posado con dos carteles en los que se representaba a sendos payasos con la cara de Bustinduy. Se trata de un capítulo más en la tensa disputa que la aerolínea líder por tráfico en España mantiene con consumo desde que fuera oficializada en noviembre la sanción. Ryanair carga con la mayor parte de la multa, con 107,8 millones de euros. Las otras compañías sancionadas son Vueling, Easyjet, Volotea y Norwegian. Los recursos ante la Audiencia Nacional están servidos: Volotea ha confirmado esta mañana que presentó el suyo el lunes de la semana pasada, y Ryanair confía en que va a ganar el pulso judicial al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
O’Leary ha remarcado que la low cost irlandesa recortó un 8% el precio de sus billetes el año pasado, ahorrando 300 millones de euros a sus viajeros. También ha subrayado que “no hay otra aerolínea de fuera que haya invertido tanto en España en los últimos diez años. Pese al ajuste en aeropuertos regionales creceremos este año hasta un 3% en España este año, llegando a los 62 millones de viajeros”. El tijeretazo en la capacidad en aeropuertos secundario ha abierto una fuerte disputa entre Ryanair y Aena, en la que no ha dudado en entrar el ministro de Transportes, Óscar Puente, en defensa del operador público y sus incentivos al crecimiento en tráfico, duramente criticados por la aerolínea con más tráfico en los cielos españoles.
“La multa a las low cost se basa en una ley de 1996, y España debe adaptarse a la regulación europea [Reglamento 1008/2008] que permite libertad en la fijación de precios a las aerolíneas”, ha expresado el irlandés. Durante su presentación, O’Leary ha vuelto a esgrimir la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en el caso Vueling de 2014 para defender su posición. La lectura que hace la aerolínea de esa sentencia es que el sector dispone de libertad para fijar el precio de sus servicios; las tarifas aéreas ya abarcan todo lo relacionado con el equipaje de los viajeros, y el Reglamento 1008/2008 de la UE se impone a cualquier legislación nacional que prohíba cobrar por el equipaje facturado en concepto de suplemento opcional de precio.
Desde el Ministerio de Consumo se defiende que las compañías aéreas pueden tarificar el equipaje facturado, pero no la maleta o el bolso de mano que se sube a la cabina y se considera esencial para el viaje. En este caso, se añade desde Consumo, las aerolíneas no pueden cobrar un extra si ese equipaje cumple con unas dimensiones y peso racionales.
Ryanair viene de recortar en 800.000 asientos su oferta en siete aeropuertos regionales de la red de Aena para esta temporada de verano, lo que ha supuesto la salida de Valladolid o de Jerez: “Esas plazas han ido a otros grandes aeropuertos españoles como Málaga o Madrid”. O’Leary rechaza la acusación de que realiza chantaje, lanzada por Aena, y recuerda que tiene planes para multiplicar su capacidad en este país si sus aeropuertos logran se competitivos, frente a otros europeos, para la compañía.
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