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En medio de una legislatura inestable, Podemos pisa el acelerador y adelanta unos meses su V Asamblea Ciudadana. El proceso para elegir a la próxima dirección, que debía celebrarse en junio, comenzará finalmente en marzo y culminará entre el 11 y 12 de abril, cuando se den a conocer los resultados. “Queremos estar preparados ante la situación de evidente debilidad y parálisis del Gobierno”, ha anunciado en rueda de prensa este lunes el secretario de Organización del partido, Pablo Fernández, quien ha precisado que a la vista de los mensajes que lanza el Ejecutivo, quieren “estar listos para cualquier escenario”, dando a entender que el motivo de anticipar unos meses el congreso tiene que ver con una posible convocatoria electoral.

El coportavoz también ha explicado que la formación arrancará una gira por todo el país con la actual secretaria general, Ione Belarra, y la número dos, Irene Montero, a la cabeza. “Seguimos con nuestra tarea de poner a la izquierda en pie. Una izquierda valiente, autónoma, no subordinada a los intereses del PSOE y que dé respuestas a los problemas de la ciudadanía, como la vivienda, ampliar los derechos, fortalecer los servicios públicos, acabar con la desigualdad, promover más justicia social, más justicia fiscal, más feminismo o más antirracismo”, ha enumerado Fernández. Entre otras prioridades, el responsable de Organización ha mencionado la necesidad de abordar la democratización de la justicia y de los medios de comunicación o luchar contra el cambio climático, y ha asegurado que la V Asamblea será “un punto de inflexión” en este sentido.

Belarra fue elegida como sucesora de Pablo Iglesias al frente de la Secretaría General en junio de 2021, después de que este abandonara la política institucional tras dar el salto como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Dentro de Unidas Podemos, los siguientes dos años, el partido se esforzó por marcar un perfil propio, acentuando sus diferencias con la vicepresidenta Yolanda Díaz, llamada a liderar una candidatura unitaria a la izquierda del PSOE. Pese a haber sido elegida por Iglesias, la relación con ella se fue enfriando hasta el punto de protagonizar duros desencuentros y una traumática negociación para configurar las listas de las generales del 23-J, en la que quedó fuera Irene Montero, en aquel momento con una imagen muy golpeada por la aplicación de la ley del solo sí es sí en los tribunales, que había provocado rebajas de condena a agresores.

Podemos rompió con Sumar apenas cuatro meses después de constituir el grupo parlamentario en el Congreso y tras un año de distanciamiento, hace tan solo dos semanas, Díaz volvió a hablar de la necesidad de concurrir todos juntos a los próximos comicios. La formación exigió hace ocho días al presidente Pedro Sánchez que aclarase si esa petición expresa de la titular de Trabajo se debía a que el líder del PSOE está pensando en un adelanto electoral. Con los Presupuestos en el aire por lo complejo de las mayorías parlamentarias -y Junts apretando en cada ley-, en Podemos han querido instalar esta idea de estancamiento del Ejecutivo y de la falta de utilidad de Sumar en un Gobierno que no legisla y que, denuncian, mira más a la derecha.

Aunque no hay ninguna candidatura anunciada aún oficialmente, en los últimos meses el partido ha apostado por el ticket Belarra- Montero para ejercer los liderazgos orgánico y electoral. La exministra de Igualdad ya demostró en las europeas (donde obtuvo dos escaños frente a los tres de Sumar) que sigue teniendo tirón entre los suyos y en Podemos creen que es su mayor baza para las generales. “Tengo ganas de llegar aun más lejos”, llegó a confirmar en diciembre en EL PAÍS la actual eurodiputada.

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