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De manera inopinada, el Milan se metió en un laberinto que le engulló. Se queda fuera de la Champions el siete veces campeón de Europa, que alzó su última orejona en 2007. Malos tiempos para un clásico que no llega siquiera a los octavos de final de la competición que antaño dominó con brazo de hierro. Le deja atrás el trabajador Feyenoord, que defendía un gol de ventaja, se encontró con la eliminatoria empatada antes de que se jugase el primer minuto de la vuelta, sufrió, achicó y resurgió (1-1) con una extemporánea doble amarilla de Theo Hernández, que hirió de muerte al Milan, que ya ni es tan grande ni tampoco tan italiano: alineó de inicio un equipo sin un solo jugador de su país.

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Mike Maignan, Theo Hernández, Malick Thiaw, Strahinja Pavlovic, Kyle Walker, Rafael Leão, Yunus Musah (Samuel Chukwueze, min. 82), João Félix, Tijjani Reijnders (Tammy Abraham, min. 82), Christian Pulisic (Davide Bartesaghi, min. 62) y Santiago Giménez (Youssouf Fofana, min. 70)
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Timon Wellenreuther, Gijs Smal, Dávid Hancko, Thomas Beelen, Givairo Read, Jakub Moder, Hugo Bueno (Calvin Stengs, min. 74), Antoni Milambo, Zépiqueno Redmond (Julián Carranza, min. 63), Anis Hadj Moussa (Jeyland Mitchell, min. 87) y Igor Paixão
Goles
1-0 min. 0: Santiago Giménez. 1-1 min. 72: Julián Carranza
Arbitro Szymon Marciniak
Tarjetas amarillas
Jakub Moder (min. 21), Theo Hernández (min. 43), João Félix (min. 75), Jeyland Mitchell (min. 92), Rafael Leao (min. 96)
Tarjetas rojas
Theo Hernández (min. 50), Givairo Read (min. 96)
Todo empezó con un gol de Santi Giménez, el delantero mexicano que jugaba en el Feyenoord hasta hace dos semanas, el sustituto de Morata reclutado por los milanistas. Su gol desató a su nuevo equipo, que quiso abrazarse a los fuegos de artificio de João Félix, que una vez más amagó y no golpeó. Debió marcar el Milan en un remate del portugués que besó el larguero, también en un remate de Theo tras rechazar el meta neerlandés otro intento de João Félix. La pelota se fue al poste; el Feyenoord sobrevivió, resistió al empuje de su rival y esperó que los acontecimientos virasen a su favor. Ocurrió al filo del descanso cuando en una tangana Theo vio una tarjeta amarilla. Poco después del receso, en el minuto 51, se internó en el área y se desplomó ante la acometida de un zaguero. El árbitro penalizó el piscinazo con una segunda amonestación.
Todo cambió. El Feyenoord tomó la pelota, el Milan se replegó. Nunca más volvió a acercarse al área de su oponente hasta los desesperados minutos finales. Por el camino empató el Feyenoord con un gol del argentino Carranza tras un centro monumental del zurdo gallego Hugo Bueno. Poco antes ya había avisado Milambo.
Las prisas acabaron de condenar a un Milan sin recursos. Giménez había sido sustituido, Leao acabó desquiciado, João Félix superado por los acontecimientos. La grada se enojó, hastiada de encadenar decepciones en el continente. El Feyenoord, campeón en 1970 con el mítico Van Hanegem a los mandos, celebró el pase a los octavos como se merece: desde 1975 no estaban entre los 16 mejores equipos de Europa.
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