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Hamás ha aprovechado la ceremonia de liberación de tres rehenes civiles israelíes de este sábado en Gaza para lanzar varios mensajes a Estados Unidos y a Israel después de que el proceso de alto el fuego estuviera a punto de saltar por los aires a lo largo de la semana entre reproches mutuos. “No emigración excepto a Jerusalén”, ha mostrado el grupo islamista en el escenario de la ceremonia para dejar claro su negativa a las deportaciones de gazatíes que propone el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Como en ocasiones anteriores, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha emitido quejas y ha acusado a Hamás de “intentar violar el acuerdo”, al tiempo que ha renovado sus amenazas de retomar la guerra en cuanto logre, con ayuda de Washington, sacar a todos los secuestrados.

En todo caso, lo firmado se mantiene y, como parte del sexto canje por prisioneros palestinos de cárceles israelíes previstos en la tregua, han quedado en libertad Alexander Trufanov, de 29 años; Sagui Dekel-Chen, de 36, y Yair Horn, de 46. Los tres son civiles tomados como rehenes el 7 de octubre de 2023. De forma paralela, Israel ha excarcelado a 369 presos, de los que 333 fueron capturados en Gaza durante la presente guerra. Ninguno participó en los ataques del 7 de octubre de 2023 y serán devueltos a ese territorio a lo largo de la jornada. 24 de ellos serán deportados a Egipto.

Dentro de esa especie de guerra propagandística que libran las partes, las autoridades de Israel han equipado a los presos palestinos antes de soltarlos con camisetas en las que aparece la estrella de David, símbolo judío; una frase en árabe (“Ni olvidamos, ni perdonamos”); y el logotipo de los servicios secretos. Las imágenes han sido tomadas con los reclusos en posición de sometimiento. Hasta ahora, los presos solían abandonar las celdas vestidos con el uniforme carcelario, un chándal gris. Cientos de familiares y espontáneos han esperado en Ramala la llegada de algunos de ellos en medio de escenas de júbilo. Cuatro de ellos han tenido que ser ingresados para ser atendidos, según la Media Luna Roja.

El acto de liberación de cautivos en la Franja se ha llevado a cabo en Jan Yunis, en la zona meridional. Como en procesos previos, tras la firma protocolaria de documentos, el grupo ha sido transferido al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que los ha trasladado a territorio israelí, a escasos kilómetros. En la ceremonia, que ha tenido lugar delante de algunos edificios destruidos durante la guerra, han participado milicianos de los brazos armados de Hamás y Yihad Islámica, el grupo que retenía a Trufanov. Algunos, incluso, han lucido orgullosos pertrechos del ejército israelí con los que se habrían hecho durante la contienda.

Por un lado, el mensaje más directo de Hamás ha ido dirigido a Trump, con esa frase (“No emigración excepto a Jerusalén”) que advierte que la expulsión al extranjero de los palestinos no es una opción. Se leía en una de las lonas del estrado donde ha escenificado la entrega de los cautivos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que los ha transferido a territorio israelí. Esa frase hace referencia a la importancia, nacionalista y religiosa, de la ciudad en la causa palestina

Por otro, Hamás presiona a los mediadores para que el acuerdo de alto el fuego, que entró en vigor el 19 de enero, no descarrile, se cumpla lo firmado y avance hacia la segunda fase, cuya duración prevista es de seis semanas, al igual que la primera. En este sentido, el secuestrado Yair Horn ha recibido en ese mismo escenario de manos de los milicianos del grupo islamista un reloj de arena en el que se podía leer: “El tiempo se está acabando”. Adjunta a la peana, una foto del rehén Matan Zangauker, que no está en la lista de los 33 previstos para ser entregados en la primera fase de la tregua, junto a su madre, Einav, que informó el pasado septiembre de que habían recibido una prueba de vida de su hijo.

“Una postura muy dura”

Pocas horas antes del canje, el presidente de EE UU ha vuelto a pronunciarse en la Casa Blanca sobre el asunto de los rehenes. Ha reiterado su posición personal (“creo que deberían liberar a todos”, es decir, los 73 que desde hoy aún quedan en Gaza) y ha asegurado que él adoptaría “una postura diferente” y “muy dura”, pero añadido asimismo que “depende de lo que haga” Netanyahu. Luego se ha arrogado el mérito de haber desbloqueado la crisis con su aviso de que “se abrirían las puertas del infierno” si Hamás no entregaba este sábado a todos los rehenes, pese a haberse resuelto solo con la entrega de tres.

También Netanyahu ha puesto el crédito en la amenaza del uso de la fuerza militar: “Hamás dio marcha atrás y se procedió a la liberación de los rehenes, debido a la concentración de nuestras fuerzas y en torno a Gaza y a la declaración clara e inequívoca del presidente Trump”. Como en semanas anteriores, el primer ministro ha vuelto a emitir quejas en un comunicado, poco después de la llegada de los rehenes a territorio israelí.

Ha acusado al grupo islamista de “intentar violar el acuerdo” creando “una falsa crisis con afirmaciones infundadas”, en referencia a la afirmación de que Israel llevaba incumpliendo lo pactado desde el inicio del alto el fuego, que les llevó a anunciar que congelaban el canje de este sábado. “Estamos trabajando en total coordinación con Estados Unidos para rescatar a todos nuestros rehenes, tanto los vivos como los caídos, lo más rápido posible, y estamos completamente preparados para lo que viene después, en todos los aspectos”, advierte amenazante ante la posibilidad de retomar la guerra tras la salida de los secuestrados, pese a que la segunda fase de la tregua prevé concluir con un alto el fuego definitivo. En la nota, deja claro que va de la mano de Washington más que de los otros dos países intermediarios, Qatar y Egipto.

El ya exrehén Trufanov estaba en manos de Yihad Islámica, junto a cuyos combatientes ha posado en el escenario, mientras los otros dos, Dekel-Chen y Horn, lo hacían rodeados por integrantes de Hamás, el grupo que los mantenía retenidos. Los tres han vuelto a tener que hablar en público desde el estrado -algo que el presidente de Israel, Isaac Herzog, ha calificado de ceremonia “despreciable y cínica”- antes de recibir algunos obsequios, entre ellos el citado reloj de arena. Dekel-Chen ha dado las gracias a quienes han propiciado su liberación y ha reclamado al Gobierno israelí que mantenga el acuerdo de tregua “hasta la segunda y tercera etapa”. Horn ha repetido que “el tiempo se está agotando” y Trufanov ha recordado al resto de secuestrados que siguen cautivos.

Los tres liberados en la Franja en esta ocasión tienen doble nacionalidad. Argentina, en el caso de Yair Horn, cuyo hermano Eitan, de 38 años, sigue cautivo en Gaza y tampoco figura en la lista de 33 que saldrán en la primera fase y entre los que hay ocho muertos. Trufanov, conocido por el diminutivo de Sasha, tiene también nacionalidad rusa. Su madre, su abuela y su novia, también secuestradas, fueron liberadas en el primer alto el fuego, en noviembre de 2023, mientras que los milicianos mataron a su padre. En cuanto a Dekel-Chen, que dispone de pasaporte estadounidense y trató de hacer frente a los atacantes, ha sido padre durante el cautiverio después de que su mujer se salvara el 7 de octubre de 2023 y dos meses más tarde diera a luz a su tercer hijo en común. Los milicianos le han dado una moneda de oro como regalo por su paternidad, en el marco de la guerra de propaganda.

Tanto Trump como Netanyahu vienen poniendo en duda en los últimos días que se vaya a pasar a la segunda etapa del alto el fuego, cuya negociación Israel bloquea desde hace casi dos semanas, cuando tendría que haber comenzado, de acuerdo a los términos del alto el fuego. Es la que prevé la liberación de todos los rehenes que quedan con vida y un cese definitivo de los ataques. El ala más dura del Ejecutivo israelí reclama reanudar la guerra sin esperar a la puesta en libertad de todos los cautivos, que son tanto civiles como militares.

El presidente estadounidense, además, ha propuesto la deportación de los habitantes de la Franja al extranjero antes de que Washington, con el beneplácito de Israel, se haga con el control del enclave mediterráneo palestino para convertirlo en una zona vacacional. La idea cuenta con el apoyo de la mayoría de la población y el arco político israelí, y ha sido particularmente aplaudida por el sector ultranacionalista de la coalición de gobierno, que pide la limpieza étnica de los gazatíes y recolonizar la Franja, donde hubo asentamientos judíos hasta 2005. Ha sido, en cambio, rechazada por los palestinos y, de forma casi generalizada, por la comunidad internacional.

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