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La Comisión Europea asegura que responderá a la guerra comercial de Donald Trump para proteger los intereses europeos de “medidas injustificadas”. La reacción se producen tras el anuncio este domingo por la noche del presidente estadounidense de que impondrá aranceles de un 25% al acero y al aluminio. Bruselas, que asegura que no ha recibido aún ninguna notificación —Trump tiene previsto hacerlo oficial este lunes— y que no actuará frente a “anuncios generales” sin detalles o aclaraciones por escrito, insiste en que está preparada para tomar represalias. “La UE no ve justificación para la imposición de aranceles a las exportaciones”, dice el Ejecutivo comunitario en una breve declaración difundida este lunes. El republicano ha hablado de aranceles al aluminio y al acero (que ya impuso a la UE durante su primer mandato) desde este lunes y ha asegurado que impondrá otros gravámenes a lo largo de la semana.

Algunos Estados miembros se han apresurado a reclamar a la Comisión Europea —que tiene competencias exclusivas en política comercial para el bloque comunitario— que se prepare para tomar represalias. A primera hora, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha exigido al Ejecutivo comunitario que imponga aranceles a productos estadounidenses de forma inmediata, como respuesta a los de Washington. “[El republicano] ya impuso esos aranceles en 2018 y entonces respondimos. Ahora replicaremos de nuevo”, ha dicho Barrot al canal francés TF1. “[Bruselas] dijo que estaba lista [para emprender represalias] cuando llegara el momento. Y el momento ha llegado”, ha añadido.

Bruselas ha afirmado que está lista para dar una respuesta “firme” ante los gravámenes “injustificados” pero también apuesta por negociar con el populista republicano para no llegar a una guerra comercial completa. Esa fue la receta durante el primer mandato de Trump, cuando el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, negoció para que la escalada quedase en una escaramuza y prometió a EE UU que impulsaría las compras de gas natural licuado (GNL, el que llega por barco) y bajaría los gravámenes a la soja y las langostas. Ahora, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, también ha abierto la puerta a potenciar el aumento de adquisiciones de GNL. Hay otras medidas, como la reducción de los aranceles a los vehículos estadounidenses (aunque eso debería aplicarse también a los de otros países) y afianzar las compras de material militar, de las que la UE todavía es dependiente, según varias fuentes europeas.

Pero si llega la guerra comercial, la UE impondrá (o aumentará) también aranceles a productos provenientes de Estados Unidos. Y los elegirá de Estados sensibles para el partido republicano, para que sus senadores y congresistas presionen a Trump. También, importantes para el campo, que puede añadir inestabilidad en un contexto de aumento de precios, señalan fuentes comunitarias al corriente de la discusión sobre las represalias. Sin embargo, Bruselas no ha desvelado cuál será su respuesta concreta, se decidirá en función de los productos europeos gravados, del momento elegido y de los mercados, dicen las mismas fuentes.

“La imposición de aranceles sería ilegal y económicamente contraproducente, especialmente dadas las cadenas de producción profundamente integradas que la UE y Estados Unidos establecieron a través del comercio y la inversión transatlánticos”, dice la declaración de la Comisión Europea. “Los aranceles son esencialmente impuestos. Al imponer aranceles, EE UU estaría gravando a sus propios ciudadanos, aumentando los costes para las empresas y alimentando la inflación. Además, los aranceles aumentan la incertidumbre económica y alteran la eficiencia y la integración de los mercados globales”, responde Bruselas.

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